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Prueba Brixton Crossfire 500 X. Nuevo espíritu

Dice el saber popular que los hermanos suelen mostrar grandes diferencias de carácter, por muchos genes que compartan la realidad es que son como la noche y el día. En este caso el acervo popular tiene toda la razón, la Brixton Crossfire 500 X parte de la misma base que la Crossfire pero con apenas tres o cuatro elementos nuevos logra un resultado completamente diferente.

Si vamos por la vía rápida podemos despachar la prueba de este modelo en dos suspiros y medio; la Crossfire X tiene un manillar más ancho, neumáticos mixtos, un asiento más plano y el guardabarros bajo el colín. Punto final.

Pero no. No se resume tan fácilmente. Los pequeños cambios pueden hacer las grandes diferencias. Y ese conjunto de ligeras variaciones es el que logra imbuir un nuevo espíritu a la Brixton Crossfire X 2021. Como buen ejemplar recién llegado su mecánica ya cumple con las exigencias de la Euro 5, algo que casi podríamos dar ya por hecho, aunque lo realmente interesante es el nuevo talante de este modelo respecto a sus hermana 100% asfáltica, la Crossfire 500.

 Brixton Crossfire 500 X

Y decimos eso porque la nueva versión X explora nuevos caminos y gracias a un par de los cambios que introduce en su anatomía es capaz de aventurarse más allá del negro bituminoso.

Cierto que a simple vista no es tan fácil distinguir a las hermanas pero si prestamos algo de atención enseguida detectamos esas ligeras variantes que separan sus caminos. Probablemente las más obvia es la decoración de su depósito. En el caso de esta versión X son los dígitos de su cilindrada los que ocupan la totalidad de los laterales del tanque, dejando bien clara su categoría, en tanto que en la pequeña tapa lateral y bajo el nombre de la marca se marca la X que apellida a esta Brixton 2021.

 Brixton Crossfire 500 X

La mirada sigue siendo la misma con su redondo faro equipado con leds y luz diurna, los minúsculos intermitentes igualmente equipados con diodos led y un único reloj digital, en el que se concentra toda la información, tampoco cambian.

Más diferencias

Lo que sí se distingue rápidamente es la zaga de la Crossfire X. En este caso el asiento presenta una superficie más plana que su fraternal predecesora, ya que carece de la pequeña elevación posterior de aquel asiento. Además, el colín, antes límpio, ahora se extiende con el soporte de la matrícula, dejando una visión posterior más limpia de la rueda.

 Brixton Crossfire 500 X

Un último detalle ya mencionado y más que evidente; el calzado. La versión X se coloca zapatos de trekking para las excursiones campestres y abandona los Pirelli Angel ST de su homónima para ajustarse unos Pirelli MT 60 de dibujo mixto.

Por cierto, hemos de mencionar un pequeño detalle. La unidad de pruebas que nos cedieron iba equipada con una práctica bolsa sobredepósito de la nueva gama de accesorios originales Brixton. Con buena capacidad y provista de una funda para protegerla de la lluvia, esta bolsa, amén de práctica, aportaba un toque de estilo. Además su instalación es muy sencilla gracias a unas prácticas cinchas ajustables.

Como ya vimos en la prueba que realizamos el año pasado a la recién llegada Crossfire 500, con la que esta Brixton de medio litro comparte corazón, la mecánica austriaca fue sometida durante su desarrollo a intensas y duras pruebas para asegurar su fiabilidad.

 Brixton Crossfire 500 X

Más de 40.000 kilómetros en el banco de pruebas sumados a una buena ración de kilómetros por carretera, avalan a este bicilíndrico de 4 tiempos refrigerado por agua. Apto para todos los públicos, este motor de 486 cc exactos y doble árbol de levas en culata, se alimenta mediante una inyección electrónica y entrega  48 CV. Esa potencia le permite satisfacer tanto a los conductores veteranos como a los poseedores del permiso A2.

Recordemos que su par máximo es de 43 Nm a un régimen de 6.750 revoluciones y lo dosifica gracias a  una cambio de 6 velocidades. Por último el escape queda rematado por un sobrio y elegante silenciador de acero inoxidable.

Sin cambios

A nivel ciclo vemos un bastidor de tubo de acero sobre el que se monta una horquilla invertida KYB que puede ajustarse en compresión y un amortiguador trasero sobre bieletas que también puede regularse en extensión y precarga. Los frenos de la firma J.Juan, dotados de ABS Bosch de dos canales, cuentan con un disco delantero de 320 mm. y pinza radial, apoyado por un rotor trasero de 240 mm.

 Brixton Crossfire 500 X

La primera gran diferencia que notamos al subirnos a lomos de la Brixton Crossfire 500 X es el manillar. Pasamos de los 757 mm de su hermana a los 851 mm de este modelo. Un gran salto que modifica la ergonomía del conjunto. El asiento se mantiene ancho y no muy elevado y sigue abriendo las piernas de forma que se repite la situación vivida en la Crossfire 500; una postura peculiar que sobre la marcha y por efecto del viento se agudiza. Un detalle a revisar.

El resultado es una postura que sin ser incómoda requiere una adaptación. Nada especial, a los cinco minutos de rodar ya has encontrado tu lugar sobre la Brixton, pero de entrada notas los brazos y las piernas muy abiertos.

Es una moto ligera, apenas 190 kilos, que se deja maniobrar en parado con facilidad y que se mueve con soltura gracias a una mecánica muy suave desde bien abajo y un cambio bien espaciado. Esto en conducción urbana es toda una ventaja que la Crossfire X aprovecha muy bien aunque no puede sacarle todo el partido posible al llegar a zonas donde el tráfico se vuelve más denso. Entre coches hay que andar con ojo porque la anchura del manillar y los retrovisores penaliza y resulta relativamente fácil golpear los espejos de los vehículos enfilados.

Respirando a sus anchas

Sin esos agobios, en carretera más despejada la Brixton Crossfire 500 X se muestra más cómoda, si el ritmo no es muy elevado es una gozada rodar con ella, incluso si le apretamos un poco en zona de curvas llega a ser muy divertida. El motor trabaja mejor en medios, exactamente igual que en el caso de su hermana ¡por algo comparten corazón! Donde se muestra algo más parca en en la zona alta de cuentavueltas, pero tiene fácil remedio si juegas con el cambio y la llevas a esa zona media de confort donde gira muy redondo.

El manillar más ancho redunda en un mejor control en todo momento y los cambios de dirección salen de forma natural, aunque las estriberas siguen quedando demasiado bajas si te muestras excesivamente generosos en las inclinadas. Nada preocupante por otra parte, ruído de roce y poco más.

 Brixton Crossfire 500 X

En este terreno los Pirelli MT 60 transmiten buenas sensaciones, se agarran bien en asfalto y si abandonas este tipo de firme por otro menos artificial, su comportamiento sigue siendo impecable. Rodando por pista el ligero taco de las cubiertas proporciona esa confianza extra que necesitas para la transición de un medio a otro y aunque no ofrecen un agarre infinito en tierra, sí que permiten pilotar con cierta soltura.

Sobre el verde, las limitaciones llegan antes por parte de las suspensiones que de las ruedas. El tarado es algo duro y con un recorrido justito para todo lo que no sea una conducción lógica en una moto que no está pensada para el off-road.

 Brixton Crossfire 500 X

Y las limitaciones llegan antes por el amortiguador trasero que no termina de digerir bien baches o saltos pronunciados que por la horquilla que se muestra sorprendentemente eficaz tanto en on como en off.

Y si su hermana no era nada del otro jueves en vías rápidas, en el caso de la Brixton Crossfire 500 X, encontramos más de lo mismo. Nula protección, acentuada por una postura de manillar más abierta, y mecánica que se encuentra más a gusto sin que se le exija a su máximo rendimiento.

En cuanto a su frenada, nada que objetar, funciona igual de bien que en la Crossfire 500, potente y dosificable. La única salvedad es que en este caso, al menos en la unidad que probamos, el ABS saltaba con mayor facilidad y se dejaba notar algo más. Nada especialmente molesto.

Apenas 200 euros separan a ambos modelos, 6.199 de la Cossfire X por los 5.999 de la Crossfire, una diferencia que no decidirá la elección. No van por ahí los tiros.

Por el contrario la conclusión es evidente, la llegada de la Brixton Crossfire 500 X no supone que este modelo se solape con su hermana, para nada. Las diferencias son obvias, mientras la versión asfáltica se mueve mejor en ciudad y ofrece una postura más de carretera, la recién llegada X nos ofrece la posibilidad de rodar por pista y lanzarnos a la aventura con una ergonomía más peculiar y adaptada a las maneras scrambler.

¿Y tú, de quién eres?

 Brixton Crossfire 500 X

Lo que más nos ha gustado y lo que menos…

Solo+

Su diseño diferente resulta atractivo y ese aire scrambler le sienta muy bien. La mecánica y la parte ciclo cierran un conjunto muy solvente

Solo-

Una ergonomía condicionada por el ancho asiento y unas estriberas demasiado bajas, amén de un motor que vibra ligeramente a aprtir de 6.000 vueltas, siguen siendo mejorables.

 Brixton Crossfire 500 X

FICHA TÉCNICA

Motor tipo:                            2 cilindros en línea, 4T LC 8 válvulas

Diámetro x carrera:             N.d.

Cilindrada:                           486 c.c.

Potencia máxima:                 48 CV a 8.500 rpm

Par motor máximo:              43 Nm a 6.750 rpm

Emisiones de CO2:               92 g/km

Alimentación:                       Inyección electrónica

Cambio:                                 6 velocidades

Embrague:                            Multidisco en aceite

Transmisión secundaria:     Cadena de retenes

Tipo chasis:                           Cuna desdoblada en tubo de acero

Geometría de dirección:      N.d.

Basculante:                           Doble brazo en tubo de acero

Suspensión delantera:         Horquilla invertida KYB regulable

Suspensión posterior:          Amortiguador KYB ajustable

Freno delantero:                   1 disco con pinza radial, ABS Bosch

Freno trasero:                       1 disco con pinza de simple pistón, ABS Bosch

Neumáticos:                          120/70×17 y 160/60×17

Distancia ejes:                       1.416 mm

Altura asiento:                      795 mm

Peso -llenos-:                         180 kg

Depósito:                               13,5 l

Consumo medio:                  4l/100 km

Autonomía teórica:              335 km

Garantía oficial:                   2 años

Importador:                          KSR Motodistribution Spain S.L.

Contacto:                               938 397 572

Web:                                      www.brixton-motorcycles.com

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